Empieza el cambio

Esta mañana hemos empezado a limpiar el piso nuevo: sólo las dos habitaciones (para poder ir trayendo trastos, que tenemos muchos), puesto que el albañil todavía no ha acabado y el resto del piso va a estar llenito de polvo hasta que el señor termine. A saber, le queda por hacer lo siguiente: poner la mampara, cambiar el mueble del baño, poner una toma de antena en la cocina, colocar una balda en un armario de la cocina y ponernos un tendedero en la ventana de la que será nuestra habitación. No creo que lo tenga acabado antes de septiembre, pero nosotros, de momento, podemos empezar a llevar cosas de un piso al otro, dejándonos los muebles grandes para el final.

Hoy también, en principio y según la magnífica aplicación que me he bajado, he acabado con la ovulación. Ahora sólo queda esperar. Digo “en principio” porque hace tanto tiempo que tomo pastillas que ya no recuerdo de cuánto eran mis ciclos ni, los más importante, de cuánto serán. Lo he calculado sobre 28, siendo los días más fértiles ayer, pasado y el domingo.  Así que ya veremos, aunque -como ya dije- dudo que tengamos tanta suerte y acertemos a la primera.

Yo, de momento, llevo con dolor de pezones desde ayer (debido, está claro, a la ovulación). Y quiero notar síntomas que sé que hasta un par de semanas después de la implantación no aparecen. Pero, ¿qué queréis que os diga?, es la ilusión. No hay nada que desee tanto como tener un hijo, un hijo de mi marido. De ver sus caras y pensar que soy la persona más afortunada de este mundo, que da igual lo que pase porque los tengo a ellos.

No os voy a negar que hay veces que me planteo si habrá sido una buena decisión, ya que seguimos un poco con la dinámica de la otra ciudad y aún arrastramos disgustos y quebraderos de cabeza que, al final, influyen en nuestra relación porque pagamos con el otro nuestras frustraciones. Por eso tengo tantas ganas de hacer el cambio de piso definitivo, porque, aunque no estamos viviendo en nuestro anterior y actual piso (por salud mental y por el calor decidimos pasar algunos días en casa de nuestros padres), hasta que no devolvamos las llaves del piso no vamos a descansar totalmente. Y mientras no descansemos, no vamos a ser felices. Necesitamos alejarnos de allí, la ciudad que durante tanto tiempo nos ha acogido ahora se ha vuelto absolutamente tóxica para nosotros.

En fin, que toca esperar casi un mes hasta saber con certeza si vamos o no a ser papás. Qué largo se nos va a hacer… (Yo ya me veo con la barrigota ;)).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s