Domingo (de mierda)

¿Ya habéis cenado? Nosotros sí, y aquí estamos M. y yo ocupando el megasofá de mis padres, jijiji. Pobres, cuando termine su acogida les vamos a tener que hacer una estatua y ponerla en el salón del nuevo piso. Mañana mi señor esposo se levanta más tarde porque empiezan a trabajar un par de horas después (cosa de las lluvias) y ha decidido disfrutar un poco de la noche viendo una peli. Yo, como ya la he visto, me uniré al cine dentro de un rato. 😉

Hoy el día no ha comenzado bien. Ayer fuimos a casa de mis suegros a dormir porque M., como es normal, necesitaba un poco de aire. ¿Cuál fue nuestra sorpresa? Pues que mi cuñado (el hermano de M.) no estaba, pero su novia sí. Resulta que tenía una cena con unos amigos (los de mi cuñado del pueblo) y sus novias y mi cuñado no quiso ir, pero ella allí que se plantó. Que, oye, a mí me parece bien, pero que cada palo aguante su vela. Pero no, ahora resulta que M. y yo tenemos que ser hermanitas de la caridad y hacerle compañía a nuestra cuñada porque su novio no está y a mi suegra le parte el alma que no le hagamos caso.

Bien, eso tendría sentido si fuera cierto, pero no lo tiene porque M. y yo no salimos a cenar porque teníamos que madrugar para TRABAJAR, y eso es lo que hemos hecho: nos hemos encerrado en su cuarto para trabajar. Cuando la novia de mi cuñado se ha despertado y ha bajado a desayunar, mi suegra ha venido a exigirnos que bajáramos a hacerle compañía, que le hacemos el vacío y no sé cuántas tonterías más. M. se ha cabreado, pero lo ha hecho sentir tan mal que al final hemos perdido casi dos horas hablando de cosas que no nos interesaban y yo no he podido acabar de revisar el encargo, con todo lo que eso implica (después lo cuento). ¿Os parece normal que tengamos que cubrir nosotros las necesidades de atención de mi cuñada cuando mi cuñado está en su casa tan ricamente? Que yo sepa, no es problema mío. Y no es que no quiera estar con ella, pero si tengo que trabajar y no descanso para hacer cosas que me gustan, me jode mucho tener que parar porque a mi suegra se le antoje que tengo que hacerle compañía a alguien que, por otro lado, ya es mayorcita para buscarse un entretenimiento. No sé, me he cabreado mucho y ya he estado todo el día de mala leche. Hasta que esta tarde nos hemos ido.

Esta tarde teníamos que ir al piso a montar el armario de la habitación (de ahí mis prisas por terminar el encargo) para poder meter el martes la cama e instalarnos el miércoles (por la nevera más que nada). Han venido mis padres a ayudarnos y nos hemos tirado hora y media intentando descifrar las instrucciones (con lo bien que se nos dan los muebles del Ikea no sé yo por qué no lo compramos de allí, jajaja), per nada. El armario sigue igual, sin montar. Mañana llamaremos al servicio de montaje de la empresa donde lo compramos y pagaremos para que nos lo monten: eso implica tener que esperar a que puedan venir y no saber cuándo podremos dormir allí. Por si fuera poco, la pila del váter sigue teniendo una pequeña fuga y las persianas siguen sin bajar correctamente.

Entre unas cosas y otras hemos vuelto a casa casi a las 8 y he tenido que acabar un documento (no el encargo, otro por el que no me pagan), lo he tenido que revisar y mandar. Se ha hecho la hora de cenar y no he podido avanzar ni una página el encargo. Sin la interrupción de esta mañana de mi suegra seguramente tendría el encargo casi a punto, pero así me queda toda la mañana de trabajo y lo tengo que mandar antes de comer, ya que por la tarde nos vamos al futuro ex piso (el martes tenemos la mudanza) y allí ya no tenemos Internet. Y lo tengo que mandar mañana sí o sí. Y cuando termine éste, me tengo que poner con otro que me mandaron el viernes. Esto mío no es vida ni es nada.

En cuanto a lo otro, seguimos igual: hoy es nuestro sexto día de falta. Desde ayer tengo un poco de reflujo y los dolores siguen igual. Esta mañana no me he tomado la temperatura porque olvidé el termómetro. Sigo haciéndoma a la idea que de un momento a otro bajará, que el atraso se debe a los nervios, al estrés del trabajo y la mudanza, a haber dejado las pastillas… Son tantas cosas juntas que sería el motivo más normal.

Bueno, espero que paséis muy buena noche (o día, dependiendo de dónde estéis), yo me acostaré con el encargo por terminar y la mudanza definitiva sin fecha. Y yo que creía que el miércoles íbamos a poder estar en nuestro sofá, dormir en nuestra cama, volver a nuestra rutina… Ya me extrañaba que pudiera ser todo tan bonito. ¡Buenas noches! (M. ya duerme como un bendito).

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2 thoughts on “Domingo (de mierda)

  1. Hay días así, que no paras un momento pero no cunden. Paciencia, ya verás que en un abrir y cerrar de ojos estáis en vuestro sofá los dos solos viendo la tele.
    En cuanto a lo del retraso, tengo todos los dedos cruzados, hasta los de los pies, para que te lleves una alegría estos días. Admiro tu fuerza de voluntad, yo ya me habría hecho un par de pruebas fijo!!
    Besitos!!

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