Ufff…

Buenos días:

Llevo más de una hora despierta y aún no he hecho nada. Sólo me he levantado de la cama para ir al baño y comprobar que sigo sangrando (no sé hasta cuándo durará este calvario), le he dado un beso a M., que estaba desayunando en la cocina, he cogido el portátil y la bandeja y me he vuelto a la cama. Estoy triste, aunque hoy aún no he llorado: cuando he visto a M. no me han faltado las ganas, pero tengo que empezar a ser fuerte, a controlarme, al menos delante de él. Y digo esto porque él aún no ha podido ni asimilar lo que nos ha pasado, ya que se ha tenido que hacer cargo de mí obviando sus pensamientos y sus sentimientos. Además, está lo de ayer de su madre.

Voy a insistir en el tema, porque M. no tiene ninguna culpa de cómo sea y se comporte su madre. De hecho, no me cansaré de repetir que es una víctima más, seguramente la principal. Pero él cree que, como es su madre, es también responsabilidad suya, como si estuviera en su cabeza para controlarla. Ya os podéis imaginar ayer cómo se sentía, pobre. A él sólo puedo agradecerle cosas, aunque a veces pague mi impotencia y mi rabia con él, pero en el fondo sabe que es porque ya no puedo más y a los 5 minutos estoy pidiéndole perdón. Anoche, por ejemplo, me enfadé por una tontería con él y saqué un poco de la rabia que su santa madre me metió en el cuerpo. Le pedí perdón al segundo, porque la culpa no es suya, pero yo estoy cansada, hecha polvo, me duele todo el cuerpo, anímicamente estoy mal y no me levantaría de la cama. Al final lo pagó él, y me arrepiento tantísimo por ello que he decidido tener otra actitud delante de M.: si me entra el bajón, me meteré en una habitación, llamaré a mi madre o a mi prima y lloraré, o escribiré aquí. Pero el pobre ya lo está pasando bastante mal sufriéndolo en silencio como para que yo lo amargue más aún.

Con respecto a mi suegra, sigo igual de cabreada. Como ya sabéis, estoy de reposo hasta el lunes, así que antes del numerito de ayer, habíamos hablado que mis suegros vendrían el domingo a vernos. Bien, pues me entra ansiedad de pensar que la voy a ver, no estoy preparada para mirarla a los ojos sin odio, puede que dentro de unos días lo esté, pero ahora mismo, no. Y me sabe mal por mi suegro, porque el pobre lo está pasando fatal y está muy preocupado por M. y por mí (tiene debilidad por mí, soy su preferida). Y, al fin y al cabo, es la madre de M., así que no puedo decirles que no vengan, pero si lo hacen (y sé que lo harán, porque la conozco de hace muchos años) lo voy a pasar mal. Lo estoy pasando mal sólo de pensarlo, así que imaginaos. Es todo tan difícil.

Creo que he llegado a entender por qué se ha ido de la lengua, aunque se hubiera ido igual, porque siempre lo hace (cuando llamé a mi casa, mi padre dijo: “eso ya sabía yo que tenía que pasar” y, sí, lo sabíamos todos), pero quiero buscarle una explicación para que sea menos doloroso, menos traumático. En mi opinión, está celosa de su cuñada (soltera, sin hijos, que trata muy bien a M. y a su hermano), siempre lo ha estado, y como a ella fue a la única tía que se lo contamos, yo creo que mi suegra se ha vengado de nosotros contándoselo a su hermana. Una hermana que tiene una hija que no puede guardar un secreto y que es la maruja más grande del pueblo, por eso, a estas horas ya lo debe de saber todo el mundo. Mi suegra no entiende que nuestra intimidad es nuestra y que nosotros decidimos a quién le contamos las cosas, ni entiende eso ni entiende que no queramos ser el centro de atención en ningún momento.

Claro, ella vive de eso, de contar su vida a quién sea, con fechas y horas, lo cuenta todo. Pero M. y yo vivimos de nosotros, de nuestra felicidad, de nuestra vida juntos. No necesitamos que los demás sepan lo que hacemos o dejamos de hacer. No nos gusta hacer sufrir a la gente que queremos por capricho. Si no compartimos un momento tan feliz como descubrir que estábamos embarazados, no íbamos a compartir un momento malo y que hace sufrir como es un aborto. Y justo por eso, para que no sufrieran más de los necesarios (los padres y hermanos creímos que lo tenían que saber, si no se hubieran enterado ahora y nos lo hubieran echado en cara), no lo contamos, porque sabíamos que era muy pronto y que cualquier cosa podía pasar. Ahora, no contenta con el disgusto, tiene que ir aireando nuestras cosas y mi familia está fatal por su culpa, que los tengo a todos preocupados.

Como ya he contado, somos una familia muy unida: mis abuelos murieron muy pronto (yo no conocí a ninguno de los dos) y mi madre y sus tres hermanos siempre han estado muy pendientes los unos de los otros, y eso lo hemos heredado los primos, así que imaginaos cómo están ahora. Y eso me hace sentir mal, pero sobre todo me cabrea porque ha sido por el capricho de mi suegra.

Y es que mi suegra es para darle de comer a parte, con todos mis respetos hacia M. (sé que si en algún momento lee esto le va a doler, pero también sé que lo va a entender). Desde que la conozco siempre ha sido muy diferente, muy protagonista, muy habladora. Al principio tuvo una depresión y por eso le llegamos a perdonar cosas muy muy graves (no las cuento porque, por suerte, yo no soy como ella), pero ya os digo yo que cualquier otro hijo le habría dejado de hablar. M. tragó y tragó y junto a él también lo hice yo. Y aquí seguimos, tragando, porque es su madre, porque no lo hace con maldad, porque no es consciente de lo que hace. ¡Y una mierda! Que piense como todas las personas antes de actuar, porque lo que no puede ser es que haga lo que le dé la gana y que después llore pidiendo perdón y diciendo que todos nos equivocamos. Sí, todos nos equivocamos, pero intentamos no repetir nuestros errores. Todos menos ella, que sigue repitiéndolos porque después se cree que lo arregla todo con dos lloriqueos.

Pero lo peor es que es incoherente incluso para eso, ya que llora pidiendo perdón a la vez que intenta dar la vuelta a la tortilla y nos culpa a nosotros diciendo que es que somos muy exagerados, que ya ves tú, que ni soy la primera ni la última que ha sufrido un aborto, que no es un pecado. No, claro que no lo es, por eso lo cuento por aquí y expreso cómo me siento, pero no es plato de buen gusto para mi familia saber que lo estoy pasando mal, no es plato de buen gusto para M. y para mí saber que gente con quien no tenemos relación va a conocer nuestra intimidad más absoluta. Porque, al final, es cosa de M. y mía a quién le contamos nuestra vida, con quién compartimos las cosas. Y claro que yo con mi familia pensaba compartirlo, pero cuando las cosas estuvieran más calmadas, cuando me encontrara bien física y emocionalmente, no ahora. Ahora no, porque me derrumbo con cada llamada de apoyo y de dolor que recibo por su parte, porque me hace sentir mal que están preocupados y tristes por mí, porque no soy de las que van contando sus desgracias a la gente que nos quiere simplemente porque no quiero darles otro motivo para sufrir.

Y ahora ya está, ya sé que no podemos dar marcha atrás, pero tengo mucha rabia, me imagino a mi suegra y me entran ganas de gritar, de dar puñetazos contra algo, porque mi vida y la de M. es nuestra y de nadie más, y si no es capaz de respetar eso, mal vamos. Después se quejará de que no vaya mucho por su casa, pero es que hay cosas que son intolerables.

Y ya paro, porque estaréis hartos de mí. Siento estos rollos que estoy tirándome estos días.

Besos y muchas gracias por aguantarme.

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4 thoughts on “Ufff…

  1. Hombre… yo creo que es totalmente comprensible que no quieras verla en este momento… yo me inventaría una excusa en plan “me encuentro mal” si M. está de acuerdo y dejais la visita para otro momento porque con lo q estas pasando encima tener que morderte la lengua y sentirte nerviosa si va a veros… lo primero sois vosotros, y los demás lo tienen que entender. Se te nota que vas a estallar así que no hagas lo que no quieres hacer que estás en todo tu derecho. Date unos días y ya con más calma que os vaya a ver quien sea. Ánimo, que todo va a pasar, ya verás. Un besote!!

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    1. En el último post lo explico, pero hoy ya me da igual que venga, porque lo que no quiero es castigar a mi suegro y que ella no venga quiere decir que él tampoco viene. Eso sí, que no espere grandes afectos de mi parte: esta mañana me ha enviado un par de whatsapp y yo creo que ya lo ha entendido, porque he pasado de enviarle besos a responderle con monosílabos. Me sabe mal, pero es que no me nace ser más cariñosa, ahora mismo no.
      Aunque lo de la visita ya veremos, porque M. hoy ha cenado en su casa y creo que no ha ido muy bien la cosa con su madre (y no creo que haya sido por lo nuestro), así que puede que sea él quien decida que no vengan. Ya os contaré. Un besazo, corazón.

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    1. Como le he dicho a Almademami, ya os contaré cómo va, pero por mí que vengan, que yo a mi suegro sí que quiero verlo y compartir estos momentos. Sobre todo que comparta él con nosotros su dolor, porque él está fatal, hacía un año que nos repetía que quería ser abuelo y pasear con su nieto por el pueblo en verano. Pero como le dije: si no lo paseas este próximo verano, yo pasearé mi barriga, y tú ya lo pasearás el siguiente año en brazos. 😉
      Besazo, guapa.

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