Septiembre horrible

Excusas para todo. Ojalá yo fuera así. Hasta cuando te sientes como el último mono hay una excusa: “Es que tengo mil cosas en la cabeza”. Estupendo. Yo no, a ver si resultará que yo me paso el día rascándome la barriga y sin hacer nada. No, claro que no, pero para mí hay cosas que son prioritarias. Yo, en cambio, no lo soy. Es bastante frustrante sentirse así y que además le den la vuelta a la tortilla para que tú quedes como la mala.

Está siendo una semana rara, muy rara. Tengo ganas de que se acabe, y aún estamos a miércoles. Este mes de septiembre está siendo el peor de mi vida. Horrible. Y mañana empieza octubre y no parece que la cosa vaya a mejorar. Desearía desaparecer una temporada, alejarme de todo el mundo, dejar que las cosas reposaran, plantearme lo que quiero y lo que no quiero, lo que estoy dispuesta a aguantar y lo que no. Y después, escoger. Porque lo que no es posible es que me tenga que sentir mal por lo que los otros no hacen conmigo, y toda la vida he sido así de idiota.

Puede que el aborto me haya cambiado, que me haya dado cuenta de que me tengo que querer un poco más, de que necesito que me den lo mismo que doy. Y no siempre es así. Y cuando no es así al final me siento mal yo, porque pienso (o algunos comentarios me hacen pensar) que no es normal lo que pido, que no hay que ponerse así por lo que otro considera una tontería pero que para mí es importante.

Hoy, por ejemplo (sólo es un ejemplo del día de hoy, pero hay más), una prima de M. se h autoinvitado a venir. Una prima que es prima para lo que quiere, que se enfada si no la saludas pero que el día de tu boda no sonríe ni una vez, una prima que viene a casa a ver lo que hay por hacer o lo que, según ella, está poco limpio para después airerlo por ahí y tirártelo en cara incluso años después (nos pasó con el rodapié del primer piso, aún nos recuerda que tenía manchas de pintura, y de eso hace 5 años). Y, la verdad, a mí no me apetece ponerme a hacer una limpieza a conciencia porque no tengo tiempo ni ganas: tengo un encargo que quiero terminar antes del viaje y el poco tiempo que me queda necesito dedicarlo a descansar, que falta me hace. Pero parece que también está mal eso porque si no viene, no nos vamos a quitar el marrón de encima. Pues, oye, no haberse autoinvitado, que yo eso no lo hago.

Nada, lo que os digo, que se acabe ya este mes porque me voy a meter en la cama, me voy a tapar entera y no voy a salir de ahí hasta nueva orden.

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3 thoughts on “Septiembre horrible

    1. No van a venir, M. al final siempre me entiende. Quiero que vengan, pero cuando nosotros queramos, no cuando ellos se autoinviten, porque resulta que tengo trabajo y parece que se piensan que como trabajo desde casa no tengo nada que hacer, y eso me molesta mucho. Incluso ella, que no trabaja, ha llegado a decirme dónde tengo que dejar currículums. Es todo taaaaan absurdo y yo sólo necesito desconectar. Qué ganas de viaje de novios que tengo!!!! 😛
      Besitos, guapa!

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