Lo peor es el miedo

Os debo un post de Roma, lo sé, pero es que no paro. Voy a haceros una especie de resumen de lo que he vivido durante este mes y que será la introducción al post siguiente (he decidido partirlo en do para no sobrecargar en una misma lectura, jeje):

1. Mañana hará justo un mes desde el aborto (cuando hablo de fechas lo hago desde el día en que sufrí la expulsión, ya que empecé a sangrar dos días antes, pero como en realidad no sé muy bien desde cuándo se cuenta, lo cuento así). Un mes difícil en el que hemos vivido muchas situaciones diferentes, ya que el aborto no sólo nos devastó anímicamente, sino que también influyó en nuestra relación de pareja durante un tiempo.

Es difícil de explicar, aunque creo que fácil de entender: el dolor que se siente al perder la ilusión de golpe nos hizo un poco “malas personas”, teníamos que sacar esa rabia que sentíamos hacia el mundo y la vida contra alguien, ¿y quién está más cerca de nosotros en ese momento? Sí, así es, el que menos se lo merece es el que carga con toda la mierda. Y aquí he de decir que servidora ha sido peor persona que M., tengo un carácter fuerte y muchas veces me he comportado de una forma poco correcta. Pero nada que no arreglen después muuuuuuuchos arrumacos, no os vayáis a pensar que soy un monstruo. 😉

2. Este palo hizo, como es normal, que mi carácter cambiara, que esté más sensible y vulnerable. Que las preguntas sin respuesta se arremolinen en mi cabeza: ¿Y ahora qué pasará? ¿Cuándo me bajará la regla de nuevo? ¿Volveremos a embarazarnos? ¿Irá bien? Y así, día tras día, incluso mientras trabajo. Pero lo peor es el miedo.

3. Justo a la mitad de lo que sería un ciclo normal de 28 días (digo “de lo que sería” porque no sé cómo está siendo mi ciclo este mes) nos fuimos a Italia, y aunque no “debereamos”, sí que pudo haber un momento de riesgo. Esto hizo que recordara las palabras del último ginecólogo: “Espera un ciclo, aunque si te quedas antes tampoco pasa nada”, y me emocioné. ¿Y si teníamos la suerte de ser ese 10 % que se queda así? Y claro, después del aborto ya me lo planteo todo como posible. Ya sabéis que tengo muchísimas ganas de ser madre, hace muchos años que lo deseo y siempre había un motivo para aplazarlo, pero ya no, ahora hemos decidido adaptar la vida a nosotros, no adaptarnos nosotros a ella como hemos hecho hasta ahora.

4. A la vuelta de Italia, comencé a anotar temperaturas y síntomas. En realidad, lo de los síntomas también lo estoy haciendo porque, tras tantos años tomando pastillas anticonceptivas, ya no recuerdo cómo era mi síndrome premenstrual. Así que aquí me tenéis, con una aplicación del móvil llena de enumeraciones interminables. Y sin que me llegue la regla, aunque me va a bajar seguro. Y espero que sea pronto, porque la espera es insoportable, no saber en qué punto se está, cuándo vamos a poder intentarlo de nuevo…

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3 thoughts on “Lo peor es el miedo

    1. No, no lo detecté, porque aunque compramos tests de ovulación, decidí no usarlos este mes, ya que no iba a ciegas. Además, nos íbamos de viaje y quisimos desconectar, así que decidimos no pensar en nada, sólo en nosotros. Este mes es sorpresa… porque ni el flujo me miré. Esperemos que baje pronto y así poder empezar a pensar en el próximo intento. 😛

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