Nuestra boda (I): pedidas y decisiones

Siempre he sido de las que he dicho que no me casaría, nunca, jamás, y menos aún por la iglesia. Pero ya se sabe, siempre pasa lo mismo: hablas mucho y al final te toca tragarte tus palabras. Y eso fue exactamente lo que me pasó a mí, me casé, y lo hice por la iglesia.

Un par de años después de irme a vivir con M., con la carrera y un máster acabados y ante la perspectiva de seguir estudiando (que es lo que hice) y ambos en el paro y sin prestación, me empezó a picar el gusanillo de casarme. Algunos pensarán que no era el mejor momento, pero para mí lo era, ya que necesitaba avanzar un poco en mi relación de pareja y me apetecía formalizarla y decirle a todo el mundo que en los peores momentos de nuestras vidas estábamos el uno junto al otro y nos queríamos más que nunca. Se lo pedí a M. unas cuantas veces, sí, se lo pedí yo, pero no parecía que nos hiciéramos nunca el ánimo. Hasta que un día, bastante tiempo después, tomándonos una cervecita en una terraza, me lo dijo él.

Comenzamos a pensar en la fecha: un año y un par de meses después (para octubre del 2015, elegimos la fecha al tuntún). “Discutimos” lo de la iglesia: él cree en Dios pero no en la iglesia, pero quería casarse así. A mí a estas alturas ya no me importaba, yo sólo quería casarme con él, y si él era más feliz casándose por la iglesia, no iba a amargarlo yo. A cambio de esto, él “cedió” en el tema de la celebración: quería que fuéramos sólo con padres, hermanos y abuelas, pero yo prefería que vinieran también los hermanos de los padres y los primos hermanos, ya que en mi familia somos todos uno y no hubiera entendido ese día sin mis primas, por ejemplo. Al final también vinieron los amigos, como explicaré cuando os hable de la elección del restaurante. Eso sí, lo que teníamos claro ambos era que no íbamos a invitar a gente con la que no tuviéramos relación o no tuviéramos casi, como ocurre en las bodas de 300 invitados. En nuestra boda no llegamos a 90.

Y el mes de julio del 2014 ahí quedó todo porque no pensábamos ver nada hasta principios de año, con lo que tendríamos 9-10 meses para planearlo todo. Aun así, debido a la edad de mi abuela (90 añazos), a mediados de enero le planteé a M. adelantar la boda a antes del verano, a finales de mayo. En ese momento ambos estábamos trabajando, pero estuvo de acuerdo conmigo y en febrero comenzó la planificación. Teníamos menos de 4 meses para hacerlo todo, y lo hicimos. 😛

Vimos la iglesia, fijamos la fecha y empezamos el curso prematrimonial (esto merece un post aparte, por lo heavy de la situación).

Anuncios

One thought on “Nuestra boda (I): pedidas y decisiones

  1. Que me encanta a mi una boda!! jajaj Nosotros también lo tuvimos muy claro los dos! Solamente amigos, nada de compromisos, nada de conocidos ni de Facebook amigos…nada de eso! Amigos amigos, de los de quedar todos los findes (o cuando se puede).
    Ya nos seguirás contando!

    Besitos!

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s