Reflexiones tras un día en familia

Hoy he pasado la mañana en casa de mis padres y Sobri también. Como ya he dicho, Sobri me ayudó mucho a superar lo del aborto, sólo con cogerlo en brazos y darle un beso me alegraba. Por suerte, me gusta mucho estar con él, aunque el peque prefiera al abuelo antes que a nadie. 😉 Me hace ver lo bonito que es la maternidad/paternidad, cómo cambia una persona cuando tiene un hijo, cómo les ha cambiado la expresión a mi hermano y a Cuñada, cómo se ve la felicidad en sus rostros, cómo se ve la felicidad de Sobri cuando los ve.

Y mis padres y mi abuela… ¿qué decir de ellos? Se les cae la baba con el peque (a mí también, que conste), cuando viene sólo tienen ojos, manos y palabras para él. Antes casi todo eso me lo llevaba yo, jeje, pero me da igual que ahora se lo lleve Sobri, porque nos ha alegrado a todos la vida desde que nació. A mi abuela, a sus 90 añazos, se le ilumina la cara y le vuelve la vitalidad al verlo entrar en casa. A mis padres se les llena la boca cuando hablan de él y siempre están dispuestos a quedárselo. A veces lo pienso y me da mucha envidia (sana), ya que yo no se lo he podido dar; en realidad, se lo di, pero se lo arrebaté a los pocos días. Sé que no fue culpa mía, que estas cosas pasan, pero cuando veo lo felices que son, a veces, sólo a veces, lo pienso.

Y a M. también lo tiene enamoradito, que hoy ha bajado a por el coche y ha dado la casualidad que yo estaba con mis padres y el peque y sólo le ha hecho caso a él; de hecho, mi padre ha hecho un comentario gracioso rollo “ya sabemos quién es su preferido”, jajaja. Yo creo que Sobri hizo que a M. le saliera a relucir su instinto paternal, sobre todo desde que el peque empezó a hacer cosas solo.

Hemos comido todos, menos M., en casa de mi abuela. Puchero. Riquísimo, como siempre. Mi abuela siempre me prepara comida para que me la lleve, sobre todo platos de cuchara. Así me ahorra a mí el trabajo, jejeje. Pues antes de irnos ha comentado que mañana ella y mi padre harán puré y le he dicho que me haga un par de platos y me dice: “Ahora son dos y pronto serán tres…”. Mi padre, que estaba escuchando ha aportado su granito de arena y ha soltado: “De momento vuelve a beber sólo agua, ni Coca-Cola, ni fanta, ni un sorbo de cerveza…”. Me ha hecho gracia, ya que me controlan, todo lo miran y todo lo ven , jeje. En el primer embarazo no cayeron en estas cosas, pero ya han aprendido. Mi madre ha intercedido por mí, a sabiendas -supongo- que tuve la regla hace poco y que es imposible que sepa aún nada, y ha dicho que lo hacía porque me estaba preparando. Pues veremos el domingo los comentarios cuando no pruebe el vino, jejeje.

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