Y la calma llegó

Sí, volvemos a ser una familia feliz. Tras el sábado horroroso, hablamos, nos pedimos perdón y nos comprometimos a que no volviera a pasar y volvemos a sonreír. Sí, yo también pedí perdón, a M. porque mi reacción fue muy exagerada, ya que él se lo dijo a su hermano porque necesitaba hacerlo y a mis padres porque los acusé injustamente, ya que hacen lo que pueden y no lo hacen con mala intención.

Puede sonar raro que diga estas cosas después del post del sábado, pero a ellos, como es normal, les duele verme destrozada e intentaron animarme con buenas palabras. Pero no les hice caso y me puse peor. Entonces se ofuscaron y la misma impotencia les hizo decirme todas aquellas cosas. Ya lo hemos hablado y ahora me comprenden más. Es una situación difícil para todos: para ellos porque no les da gusto verme mal y para mí porque hay días que estoy hecha polvo.

El sábado fue uno de esos días. Seguramente porque dormí mal y soñé que abortaba otra vez. Me levanté sensible, llorona y susceptible. De ahí que me molestara lo de M. Por suerte para todos, mis días no suelen ser así de malos ni suelo estar tan amargada. De hecho, creo que, en general, excepto algún ratillo, soy bastante positiva. Le hablo a mi barriga, he empezado un diario para el/la peque… así que muy negativa no estoy.

Eso sí, el miedo está presente. Y lo seguirá estando. Hoy hemos empezado la semana 7, estamos de 6+1, y los recuerdos se amontonan en mi cabeza. Y a medida que se acerque el fin de semana, será peor, pero me he propuesto llevarlo bien, intentar apartar los pensamientos negativos y disfrutar de todos los síntomas que tengo ahora mismo, jeje. Si eso no es ser positiva, no sé yo qué lo será. 😉

Como sabéis, el sábado tuvimos cena multitudinaria. Bien, a la cena vino una prima de M. que, además, es amiga mía. Digamos que coincidimos en la época de estudios y nos hicimos muy amigas. Hacía tiempo que no la veía y, al verme, me dijo: ¿Qué te pasa? Yo le dije que nada, pero ella insistió hasta decir: ¿Estás embarazada, verdad? Ella tiene un peque de 8 meses. Y, claro, tras oírla, entre el gentío, se me salieron las lágrimas, la cogí de la mano y la llevé al baño. Me desahogué y se lo conté todo, e hice bien, porque después estuve mucho más animada. Me dijo que me lo había visto en la cara desde el primer momento.

Bien, pues ayer mi hermano, mi cuñada y Sobri vinieron a hacernos una visita a casa, así que aprovechamos para contárselo. Y Cuñada dijo: “El otro día se lo comenté yo a tu hermano”. No sé qué cara debo tener para que se me note sin hablar, jejeje.

Y antes de acabar el post quería daros las gracias a todas por estar ahí y por animarme siempre. Muchísimas gracias, de verdad, nunca habría imaginado que un blog pudiera dar tantas cosas bonitas (vosotras). Muchas gracias, de verdad, sobre todo por aguantarme. Un beso enorme.

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