A ti, que nos devolviste la vida

“Buenas noches, cariño:

Hoy ha sido un gran día y es que… te hemos visto por primera vez y hemos escuchado tu corazoncito. ¡Ha sido el mejor momento de nuestras vidas, te lo puedo asegurar! A mí me ha costado un poco asimilarlo, pero tu padre… tu padre era el hombre más feliz del mundo, tendrías que haberle visto la cara cuando ha escuchado el latido de tu corazón: se le han empañado los ojos, y es que no era para menos. Y es lo mejor que podría haber hecho, porque es tan bonito que no se puede explicar.

Cuando hemos llegado a la consulta estaba tan nerviosa que me temblaba incluso la lengua, créeme si te digo que no exagero. Nos han atendido media hora más tarde, así que imagina el miedo que tenía. Pero al final nos han llamado, hemos entrado y, tras unas preguntas, nos han hecho pasar a la sala del ecógrafo.

Al principio no sabía si mirar o no, pero me he hecho el ánimo, he cogido la mano de tu padre (que, por cierto, ya no he soltado y he llenado de besos al verte) y he clavado los ojos en la pantalla de televisión. En un primer “barrido” me ha parecido ver algo, pero un segundo después ha desaparecido y me he puesto tan nerviosa que la ginecóloga, una gracia de chica, me ha tranquilizado diciéndome que estabas ahí, que en seguida te buscaba.

Y te ha encontrado. ¡Y tanto que lo ha hecho! Y nos ha hecho el mejor regalo que nos podrían haber hecho en Navidad: tu imagen y tus latidos. Te hemos visto, te han medido (dice que el ecógrafo marca un día menos de los que estamos en realidad, pero también ha dicho que no nos preocupemos, que es normal). Cuando te ha acercado, he visto que un puntito brillaba en tu pequeño cuerpo y le he preguntado si era el corazón. Me ha dicho que sí y ahí he respirado muy muy tranquila: todo iba bien. Esta vez sí. Has llegado para quedarte con nosotros y prometemos hacerte feliz y darte todo el amor del que seamos capaces.

Y entonces ha llegado la mejor parte, la que ha hecho que una imagen se convirtiera en una realidad: el latido de tu corazón. Nunca habría imaginado que pudiera llegar a ser tan bonito. Eres lo mejor que nos podía haber pasado.

Te queremos muchísimo. Muchas gracias.”

 

Y esto es lo que le escribí ayer a nuestro peque en el diario. Perdonad si hay algún error, pero es que lo he traducido, ya que originariamente está escrito en valenciano. Como podéis ver, todo fue genial. El mejor día de nuestras vidas. El primero de muchos, estoy segura de ello, porque sé que se va a quedar con nosotros y que vamos a ser una gran familia. 😉

La ginecóloga es una gracia de chica aunque, como dice mi padre, ya lo puede ser para lo que cobra (110 € nos cobró, aunque volvería a pagarlos las veces que hiciera falta), y la consulta muy bien también: grande, con una pantalla de televisión enfrente de la silla para que viéramos perfectamente lo que pasaba dentro de mí. No os negaré que me dolió un poco, pero valió la pena.

Después de la carta, poco más puedo decir. Bueno, sí, que M. se desilusionó porque querían que fueran dos (mi cuñada también, son muy listos ellos que no lo llevan dentro, jejeje) y que fue tal la alegría que al salir de allí lo comunicamos a toda la familia. Teniendo en cuenta que la semana que viene tenemos muuuuchas comidas familiares, iba a cantar mi actitud y mi cuerpo (porque ya os digo que tengo barriga), así que lo contamos. Mis primas y tías me dijeron que el sábado ya me lo habían notado, que me veían rara y con tipo de embarazada, así que poco habría durado igualemente el secreto. Además, si compartí con ellos mi dolor y mi tristeza, ¿cómo no iba a compartir el mejor momento de mi vida? M. también lo contó a su familia. Todos muy contentos.

Al volver a casa, llamé a mis padres y a mi hermano para ir a celebrarlo: invitamos nosotros, claro. Así que fuimos a esperar a mi cuñada y a Sobri y nos fuimos a tomarnos un par de cervezas. Yo, una fanta. 😛 Por eso no escribí, porque volvimos a la hora de cenar y estaba cansada.

Y ahora, vamos con los datos. En la ecografía, como comento en la carta, salió que estamos de un día menos de lo que en realidad estamos, pero la ginecóloga nos dijo que no pasaba nada, que eso era normal y que no nos preocupáramos porque todo estaba perfecto. Nuestro peque mide 116 mm y el corazón le va a 159. M. no se lo podía creer y le preguntó si esa frecuencia tan alta era normal, casi me entra la risa, jajaja, porque yo iba estudiada a la cita y sabía que tenía que latir por encima de las 120 pulsaciones. Así que, de momento, todo va genial. Yo voy a seguir sin hacer grandes esfuerzos, descansando tanto como pueda (sobre todo ahora que ya he mandado el encargo) y esperando como agua de mayo que llegue enero y que nos hagan la eco de las 12 semanas para volverlo a ver.

Os presento a nuestro/nuestra peque:WP_20151216_21_27_57_ProWP_20151216_21_28_10_ProWP_20151216_21_28_21_ProWP_20151216_21_28_39_Pro

Y mañana tenemos cita con la matrona, ya os contaré. Estamos muy muy felices.

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24 thoughts on “A ti, que nos devolviste la vida

  1. ¡¡Me alegro tantíiiiiismo!! Ya has superado el primer momento duro de toda muejr que perdió un embarazo. Ahora toca relajarse un poco y ¡¡disfrutarlo!! Cada segundo con tu pequeño, desde ya, son importantes y maravillososo. ¡Qué navidades tan bonitas vais a pasar!

    Un besazo

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