No soy feminista, soy igualitaria

Hoy voy a cambiar un poco la temática del blog, aunque esto no deja de ser una declaración de cómo soy. Como podéis ver en el título, me declaro no feminista sino igualitaria. Me explico: entiendo el feminismo como el machismo; es decir, como sentirse superior al hombre. Eso es, está claro, lo que entiendo yo según mi forma de descifrar el lenguaje. En ningún caso quiero decir que el resto lo tengáis que entender como yo, y por eso espero que nadie se moleste con lo que estoy diciendo.

Me declaro, pues, igualitaria. Sí, abogo por la igualdad total, en todos los ámbitos. Y por igualdad total quiero decir que si me montara una empresa y tuviera un hombre y una mujer para el mismo puesto, elegiría al más preparado para desempeñarlo. Con esto quiero decir que no por ser mujer tenemos que ejercer trabajos si lo hacemos mal. Otra cosa es que no nos dejen demostrar nuestra valía: esto es discriminación y contra ella hay que luchar para conseguir la igualdad entre sexos, una igualdad que no necesariamente tiene que ser con porcentajes 50%/50%, sino que más bien se tiene que basar en la efectividad de las personas para ejercer dicho trabajo, de forma que el porcentaje variará en función de la valía de cada aspirante.

Las listas paritarias en política, otro gran truño del sistema para hacer ver que hacen algo por la igualdad, pero que después resulta que no es así. Porque, a ver, ¿de qué me sirven a mí las listas paritarias si después los cabeza de lista siempre son hombres? Me explico: cojo como ejemplo el grupo Compromís en el Congreso de los Diputados. Bien, en este partido las listas son paritarias, pero, vaya, sorpresa, en su grupo de 4 diputados sólo hay 1 mujer. ¿Y esto por qué ocurre? Pues porque resulta que los cabeza de lista son hombres, de forma que se tienen que sacar dos diputados en cada provincia para que uno de ellos sea mujer. Sí, y esto pasa en un partido que, en principio, lucha mucho por la igualdad. Y digo en principio porque muchas de sus medidas me parecen más mediáticas y de pandereta que otra cosa, como veremos ahora con lo de los semáforos de València.

Los semáforos de València. Esto ha sido lo que en realidad ha hecho que escriba este post. No sólo me parece absurdo el hecho de gastar dinero en una tontería así, sino que me parece que no hace sino perpetuar los clichés entre hombres y mujeres. Porque resulta que yo me identifico con la imagen que, según ellos, es “masculina”, ya que la mayor parte de las veces llevo pantalón. Pero ahora resulta que según los de Compromís y EU las mujeres tenemos que llevar falda, ya que así se ve en la silueta de los semáforos. Es absurdo que se gasten dinero público en tonterías así que no ayudan en nada a la igualdad. Me parecen medidas populistas para salir en la televisión que poco ayudan al avance y a la mejora social.

El tema del lenguaje genérico “no sexista” (¿?) me mata. Seguramente es porque me dedico al mundo de las letras y creo que es una auténtica chorrada que nos quejemos porque para hablar en genérico se use el masculino. ¿Por qué? Pues porque no tiene nada que ver con el machismo o el feminismo, sino con el lenguaje y su evolución. Me explico: cuando se hace una enumeración cualquiera y hay dos términos de diferente género se usa el masculino para hacer las concordancias y no nos quejamos por ello. En cambio, nos quejamos cuando dicen “los estudiantes” y este “los” engloba a hombres y mujeres. No sé, a mí esto no me preocupa en absoluto. Porque, vamos a ver, ¿algún hombre se ha quejado de que “persona” (genérico donde los haya) sea femenino? Lo mismo ocurre con “gente” y muchas otras palabras. En estos casos no pedimos que se diga: “las personas y los personas”, ¿verdad? Pues al final es lo mismo.

Entiendo que queda mucho camino por recorrer hasta conseguir la igualdad que pedimos, pero dudo que lo consigamos mediante un uso recargado del lenguaje (cuando escribes un texto carga mucho poner, por ejemplo, “los y las estudiantes”) o quitando los adjetivos de los sustantivos (por ejemplo, la iniciativa de Podemos y Compromís de quitar “de los Diputados”). En fin, que estas cosas me parecen chorradas, que lo que hace falta es que existan políticas de igualdad, que se eduque a las personas en la igualdad, que los empresarios se comprometan con sus empresas y fichen a los mejores (sean hombres o mujeres, pero que no descarten a las mujeres por el simple hecho de ser mujeres), que las propias mujeres sepamos que no se trata de una lucha contra los hombres, sino contra nosotras mismas, porque al final la pieza clave en esta “lucha” somos nosotras. Nosotras, que demasiadas veces juzgamos a las otras mujeres; nosotras, que criticamos que una mujer se quede en casa por decisión propia para ocuparse de la educación de sus hijos; nosotras, que criticamos la forma de vestir de las mujeres que van muy cortas o escotadas; nosotras, que a veces envidiamos a las mujeres que triunfan (y cuando digo que triunfan no me refiero en su profesión, sino en la vida: las mujeres felices).

Porque estoy harta de ver a feministas que dicen buscar la igualdad y que después critican a mujeres que han conseguido lo que querían en la vida: ya sea ser empresarias o tener 5 hijos. Puede que por eso reniegue del término “feminista”, porque me recuerda a mujeres que no luchan por la igualdad, sino más bien por ser el centro de atención en su círculo. Son las mismas feministas que critican a los hombres y que reniegan de ellos en público pero que después dependen en exceso de ellos. Porque a mí no me avergüenza decirlo abiertamente: yo sí que necesito a los hombres: no sería nadie sin mi padre, sin mi hermano, sin mi marido y ahora sin Guillem. Cuatro hombres en mi vida que lo son todo para mí y a los que necesito para ser feliz. Igual que mi madre y mi abuela: las dos mujeres de mi vida. Igual que yo soy necesaria para todos ellos.

 

PD: Espero que este post no moleste a nadie, porque no está escrito con esa intención. Soy consciente que puede que haya incoherencias o que alguna idea no esté bien explicada, pero es un tema que hace años que sufro y muchas cosas se quedan en el tintero porque tampoco sabría cómo expresarlas. Bueno, lo dicho, que me perdonéis si le molesta a alguien.

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4 thoughts on “No soy feminista, soy igualitaria

    1. Gracias, publiqué el post con “miedo” porque el tema es bastante delicado, pero he estado rodeada mucho tiempo de “feministas radicales” en público que en el fondo y en privado eran extremadamente machistas y me marcó mucho aunque jamás fui de su “grupo”. Un besazo!

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    1. Muchas gracias, guapa! A veces se confunde la lucha por la igualdad por la imposición de la mujer en todos los ámbitos, que al final es lo mismo que hacen los hombres. Y es todo más simple: no es una cuestión de sexo, sino de personas, de valer para una cosa o para otra. Muaks!

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