Aprovecho ahora que aún no me han mandado la parte del encargo que me falta para poder seguir trabajando para dejar escrito este post, ya que no sé cuándo lo mandarán. Bien, entregué el último encargo el miércoles por la mañana y al mediodía me mandaron medio encargo nuevo, así que iba a tener unas fiestas tranquilas, por lo que decidí no agobiarme y dejar el sábado para trabajar.

El jueves por la mañana vino mi mejor amigo y estuvimos toda la mañana juntos, aunque no se quedó a comer. M. y yo fuimos a casa de mi abuela a comer, ya que habíamos decidido estar tranquilos en casa durante las fiestas. Como ya conté, M. está en tratamiento por ansiedad, así que lo mejor que podíamos hacer estas fiestas era descansar. Bien, a poder tomar esta decisión ayudaron muchas cosas:

  1. M. está con ansiedad y necesitaba descansar y centrarse en no hacer nada, ya que en el trabajo a veces lo cargan mucho.
  2. Mi estado no me permite hacer grandes cosas, ya que me canso enseguida y se me pone la barriga dura y es muy molesto. Además, y esto he olvidado comentarlo en los síntomas (ahora lo añadiré), al final del día siento dolor en la parte derecha del pubis.
  3. Nuestros amigos en general no están embarazados y cada uno va a la suya, además están todos muy lejos: los que más cerca están están a 50 km, y los demás a 100 o en Catalunya trabajando, así que es complicadísimo vernos. Más aún estando yo así.

Así pues, decidimos tener unos días de asueto y tranquilidad. El jueves nos tomamos, también, el primer helado del año: hacía calor y ya hacía días que tenía antojo porque habían abierto la mejor heladería de la zona. Bien, les mandamos una foto a unos amigos por WhatsApp y él (en el grupo estamos M. y yo y la pareja de amigos con una niña de la que ya os he hablado en alguna ocasión) me dijo que tenía mucha barriga, a lo que yo respondí que tenía todos los kilos metidos en ella, pero no contento con fiarse de mí me dijo que también los tenía en los muslos, que apenas se veían en la foto, así que vino a llamerme gorda y yo me mosqueé y dejé de hablarle. Le dije que muy bien, que lo que él quisiera y archivé la conversación. Me molestó mucho porque él no es nadie para decirme si estoy gorda o no. Jamás le he dicho nada sobre su obesidad, ya que creo que no es cosa mía, que cada uno con su cuerpo hace lo que quiere y que lo único que hay que hacer es ser feliz y estar a gusto con uno mismo. La verdad es que cualquier otro día le hubiera contestado peror, pero el jueves estaba muy sensible y me molestó más de lo que me habría molestado en otro momento. Os hablo de una persona que dice que su pareja se tiró todo el embarazo llorando en el sofá. Y sí, ahora estoy sacando mi rabia, pero ayer leí en Facebook a otra chica que le dijeron lo mismo y al final te planteas por qué la gente hace estas cosas. En este caso creo que lo tengo bastante claro y responde a dos razones: en primer lugar que le molesta verme tan feliz y en segundo lugar, que me está “castigando” por haberme mudado de ciudad.

El viernes no fue un día mucho mejor. La verdad es que fue un día para olvidar. Comíamos en casa de mi suegra y me hacía zarzuela, que me encanta. ¿Pero cuál fue mi sorpresa? Que esa misma mañana me enteré que mi cuñado y su pareja también iban a estar comiendo. Os hablo de Cuñadísima, sí. Pues ya me puse de mala leche porque en estos casos necesito concienciarme mucho de lo que me espera y me enteré antes de salir de casa. Tengo que decir que M. tampoco lo sabía. Los que me seguís desde hace tiempo sabéis que tanto mi suegra como Cuñadísima quieren ser el centro de atención pase lo que pase y cueste lo que cueste, y que eso me pone muy nerviosa porque si por algo me caracterizo es por no querer llamar la atención, por no contar mis éxitos ni mis miserias, por escuchar y gustar de ser escuchada. Pero ellas son todo lo contrario: quieren ser el centro de la fiesta siempre, no escuchan y no paran de hablar, aunque sea de cosas que nada tienen que ver con el tema de conversación que tengamos los demás.

Pues bien, al entrar en su casa, después de tres o cuatro semanas sin ir, ¿qué me encuentro? Que justo el día que vamos M. y yo están las dos enfermas. Sí, sí, las dos. Por lo que, como os podéis imaginar, fueron el centro de atención contándonos sus síntomas, sus dolores y sus problemas. Eso sí, tanto la una como la otra igual parecía que estaban a punto de desfallecer como estaban estupendas. Son cambios tan radicales que todos los que las conocemos, incluso las parejas de ambas, sabemos que lo hacen por llamar la atención. Antes de la sobremesa ya tenía dolor de cabeza, muchísimo. Un dolor de cabeza que fue empeorando a lo largo de la tarde y que me impidió coger el sueño hasta las 5 de la mañana. Me quedé sin uñas y estaba tan nerviosa que el pobre Guillem estuvo todo el rato pateándome, yo creo que para intentar tranquilizarme. Lloré, lloré y lloré. Y a las 3 de la mañana, desesperada, me puse a trabajar. Pasadas las 5 me dormí en el sofá.

El sábado me desperté muy pronto, antes de las 10 y ya no me pude dormir. Tampoco hice siesta porque tenía peluquería: entre con el pelo casi casi ronzando el culo y salí con el pelo por la barbilla. Cambio radical, pero ya tocaba. Casi toda mi vida he llevado el pelo corto, pero me lo dejé largo para la boda y ya empezaba a estar harta de tirarme una hora secándolo, porque además tengo mucha cantidad. Mi padre y M. pusieron las lámparas que quedaban por poner en casa (aún falta la de la habitación, pero vamos a comprar un plafón porque las de campana cuestan mucho de poner, así que las dos que nos sobran se las regalaremos a mi cuñado) y después nos fuimos a hacer la compra. Mis padres se quedaron a cenar y la verdad es que el día fue estupendo, sobre todo porque no tuve dolor de cabeza.

El domingo no salimos de casa: bueno, M. se fue a comprar el periódico. Yo ni me quité el pijama. Tuvimos un día en pareja estupendo, de sofá, manta y pelis, que hacía tiempo que necesitábamos. Y ayer, que aquí aún era fiesta, nos fuimos a comer a un restaurante buenísimo, nos dimos el gustazo y el capricho, y después paseamos un poco por el pueblo hasta que me cansé.

Y éstas han sido mis pascuas. Espero que las vuestras hayan ido estupendamente. 😉

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5 thoughts on “

  1. Bueno los mejor es que habéis disfrutado de estos dos últimos días en pareja que tb hace falta. Lo de tu suegra y la cuñadisima me las estoy imaginando el día del parto, compitiendo por quien le duele más jejeje, pero bueno paciencia y hazle caso a las pataditas de Guillem para tranquilizarte. Besos

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    1. La suerte es que si no cae en domingo, Cuñadísima no podrá estar porque viven un poco lejos y tienen jornada partida, jejeje. Pero si cae en domingo así será, penica me dan mis padres que tendrán que aguantar mil y una historias. XD
      Un beso enorme, cielo!

      Le gusta a 1 persona

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