Quinta visita a la matrona

La verdad es que esperaba tener un par de días libres, pero hoy me han enviado otro encargo mientras acaban de remaquetar el que tenía entre manos hasta ayer. Eso quiere decir que no hay tiempo para descansar, aunque esta mañana me la he cogido libre para estar con Sobri y esta tarde voy por el mismo camino. Pero, bueno, a lo que íbamos, la quinta visita con la matrona. La quinta ya, sí. El post de esta semana lo dejaré para mañana o pasado, más que nada por no agobiar.

Si me seguís ya sabréis que el viernes teníamos la analítica del segundo trimestre y el test O’Sullivan, y que iba con un poco de miedo porque el día que estuve en Urgencias la ginecóloga me dejó caer que seguramente tendría diabetes gestacional porque el peque estaba muy grandote. Pues bien, ayer teníamos la cita con la matrona para ver los resultados.

Como siempre, teníamos la consulta a primera hora y, como siempre, subió más de quince minutos tarde. Por eso mismo siempre vamos a primera hora, porque después se va retrasando y ya no sabes si vas a una consulta o a pasar el día a los pasillos del centro de salud. Cuando llegó, antes de entrar en el despacho, me dijo que ya había visto los resultados. Nada más, pero cuando le pregunté me dijo: el test te ha salido justo justo, el máximo es 140 y te ha salido 139. Le pregunté si eso quería decir que estaba bien y no tenía diabetes y me dijo que sí. Ya en el despacho hablamos del padre de la criatura, que estaba allí presente, y que lo que le pasaba a Guillem es que había heredado su genética corporal.

La analítica salió toda perfecta y la matrona me felicitó porque no tengo aneia, “algo rarísimo en el embarazo”, según ella. Me dijo que mi dieta era perfecta y que seguira así, que me había salido una analítica estupenda. Pobre, si supiera que mi alimentación dista mucho de una alimentación modélica… XD

Lo único que en la analítica salió un poco mal fueron los leucocitos: el nivel normal es 11’70 y yo los tenía a 11’83. Le comenté lo de la infección de orina y lo de la diarrea y me dijo que seguramente era por la diarrea, que aún estaba el cuerpo recuperándose. No le dio más importancia.

Lo siguiente fue la tensión: la tengo bajita y ella tan contenta. Y el plato fuerte… ¡el peso! Subí a la báscula tan tranquila, la verdad. Otras veces estaba más nerviosa, pero he decidido pasar de todo mientras esté bien y vea que no es nada exagerado, así que me quité los zapatos y allí que me planté. En un mes he engordado 1’6 kilos. En total desde la primera consulta, 6’8 kg. Creo que no es tanto, sobre todo teniendo en cuenta que Guillem está dos semanas más grande de lo que toca. La matrona se alegró mucho al ver que no había aumentado mucho y me dijo que a partir de ahora ya casi todo el peso que coja será del peque. A partir de ahora, dijo, pero en mi caso yo creo que es así desde hace ya unas semanas.

Después pasamos a oírle el corazón y nos ilustró con una teoría que tiene aprendida de memoria, pero que nada tiene que ver con la realidad. La mujer se ha estudiado cuántos dedos por encima del ombligo tiene que estar el útero en cada semana, pero no tiene en cuenta que si mi peque está dos semanas más grande, el útero también. Pues nada, allá que se va ella y nos hace poner la mano primero a mí y después a M. dos dedos por encima del ombligo y me dice: “A partir de ahora notarás las patadas del peque hasta aquí”. Bueno, pues Guillem creo que la oyó porque entonces me dio una en la costilla, aunque por desgracia ella no lo pudo notar. Ya se lo comenté el mes pasado, que donde nos decía que tenía el útero no lo tenía y no me hizo caso, así que ya no voy a repetírselo más, si ella es feliz así, adelante, pero ya os digo yo que si tuviera el útero tan abajo no podría notar las patadas de mi rey debajo de las costillas, jejeje.

Como novedad, quiere que empecemos ya las clases preparto, aunque esta semana no vamos a ir todavía.

Por la tarde tuve consulta en el dentista. Bueno, en el ortodoncista. Fui a hacerme una limpieza, ya que tengo las encías bastante inflamadas. Y diréis, ¿y por qué se hace la limpieza en el ortodoncista? Pues porque de pequeña llevé ortodoncia y en los cuatro dientes de abajo aún llevo un aparato de “control” y prefiero que me lo haga la chica que me ha atendido siempre. Como un aparato no funcionaba, me hizo la limpieza manual (sin el aparato eléctrico), y tengo que volver en dos semanas para que me lo repase con el eléctrico. No sabéis la de sangre que llegué a escupir, pero la verdad es que estoy mucho mejor. También me corroboró que tengo una caries (¡mi primera caries!) y que vaya tras la limpieza a un dentista normal para que me miren si me pueden hacer algo; si no, pues me tendré que esperar a tener al peque.

Y esas han sido nuestras visitas médicas esta semana. 😉

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