El llanto de mi bebé

Mi hijo no es para nada un niño llorón. Tras hablar con las madres que conozco que han tenido a sus hijos este año, llego a la conclusión que el menos llorón es Guillem. Evidentemente, llora, porque es un bebé y es normal que llore, pero no llora en exceso. Si sumamos el llanto de un día “malo”, igual en total llora una hora al día, lo que está muy bien. En cambio, los otros padres hablan de hijos que lloran mucho, durante casi todo el día o durante largos períodos de tiempo.

No sé por qué pasa en su caso, ya que los niños pueden llorar por muchos motivos, desde un eructo a falta de atención o hambre. Pero me he planteado muchas veces por qué mi pequeño llora poco. Creo que la respuesta es bastante sencilla: por el apego. Sí, tan simple como eso. Por suerte, puedo dedicarme en cuerpo y alma a mi hijo (aunque haya días que me canse, como podéis leer aquí). Mi marido o mi madre se encargan de limpiar y cocinar, así que yo me dedico exclusivamente a mi niño. Lo hemos decidido así porque entendemos que nos tenemos que adaptar nosotros a él y no al revés, como mucha gente nos ha dicho que hagamos.

Nosotros no dejamos que el peque llore para hacer pulmones, ni que se acostumbre a estar solo, ni que aprenda a dormir solo en la cuna, ni le ponemos el chupete para no oírlo más. Que, oye, son opciones de crianza, pero no son las nuestras. Nosotros consolamos al peque con brazos y besos, se duerme en la teta y encima de mí (y así seguimos hasta que se despierta, de forma que yo no puedo moverme para no molestarlo), le hablamos para tranquilizarlo, no dejamos que llore en ningún brazo y rápidamente viene conmigo si se queja, no lo dejamos nunca solo (ni en la hamaca ni en la manta de actividades -en la cuna ni lo ponemos-), lo miramos siempre a los ojos… Sinceramente, creo que nuestra forma de crianza favorece que el niño prácticamente no llore.

Aun así, el niño también llora. Tiene diferentes grados de llanto: del leve (el “reneguet” o queja), el moderado o normal,y el grave o insoportable. A continuación os cuento cuándo llora y cómo es ese llanto:

– Cuando le duele la tripa, ya sea por gases, porque quiere regurgitar leche o porque tiene ganas de hacer caca y le cuesta: si está dormido empieza por una queja leve acompañada de estiramientos de piernas, si no se resuelve el llanto pasa a ser moderado. Si está despierto el llanto suele ser directamente moderado.

– Cuando se despierta y no estoy: esto no suele pasar, pero un par de veces me han cogido al peque mi marido o mi madre y aún estaba medio adormilado y se ha puesto hecho una fiera, con llanto insoportable, al ver que no estaba conmigo. Igualmente, al comprobar que estaba con su padre o abuela se ha calmado un poco, pero no lo hace del todo hasta que no llego yo.

– Cuando mo puede dormirse. Hay días que, por lo que sea (normalmente un cambio en la rutina), no logra conciliar el sueño y se pone nervioso por momentos. En estos casos, el llanto puede llegar a ser insoportable hasta enchufarlo a la teta, que pasa a ser una queja, a veces constante, hasta que cae rendido.

– Cuando hace rato que no me ve, oye o siente, el llanto va incrementándose. Si no puedo atenderlo enseguida se enfada un poco y al mamar tarda un rato en mirarme a los ojos: es muy sentido mi niño. XD

Y, en principio, ya no llora por nada más. Y vuestros hijos, ¿cuándo y por qué lloran?

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