Mi tribu

Sí, nosotros tenemos una tribu. La mejor tribu que podemos tener: mi familia. Mis padres y mi hermano y su familia son nuestra tribu. Y hablo de tribu como círculo de ayuda y aprendizaje, como zona de confort y descanso, como relaciones de cariño, empatía y amor. Por suerte la tribu se expande a un segundo nivel: mis tíos y primos.

Como veis, hablo de una tribu convencional, como las de nuestras abuelas. Y sí, hablo en femenino, porque el papel principal en la maternidad es el de la madre y somos nosotras los pilares de esa tribu aunque los hombres también formen parte y ayuden.

En mi caso la tribu primaria, mis padres, me ha ayudado muchísimo durante el puerperio. De hecho, ellos junto con mi marido han sido mis compañeros durante más de 40 días y siguen siéndolo. La primera semana tras salir del hospital la pasamos en nuestra casa mi marido, nuestro hijo y yo, aunque mis padres venían cada día para ayudarnos con el peque,  la casa y la comida. Tras una primera semana de idas y venidas, decidimos irnos a acabar de pasar la cuarentena a casa de mis padres.

Excepto tres días que pasamos en el pueblo de mi marido, el resto de postparto lo pasamos en casa de mis padres. Y agradezco haberlo hecho, contar con mis padres y mi marido, ya que lo han hecho todo más fácil. Habernos ido a casa de mis padres me ha permitido criar a mi hijo como quería: dedicarme exclusivamente a amamantarlo y estar con él. Mis padres y mi marido se repartían el resto de tareas de casa, las comidas y el aseo del peque, y yo podía aprovechar esos momentos para asearme yo si lo tenían un rato en brazos o lo bañaban o levantarme al baño y volver rápidamente durante el cambio de pañal.

Y se acabó el puerperio y aún seguimos allí unos días y aún voy un par de días entre semana y los que no voy yo vienen mis padres. Porque para mí, para nosotros, mis padres son un pilar fundamental.

Se agradece poder contar con una tribu en una sociedad cada vez más individualizada y desapegada familiarmente, en una sociedad en la que muchas personas se ven privadas de la familia por la distancia. Por eso creo que soy muy afortunada. Por eso nos mudamos hace un año a 10 km de casa de mis padres. Por eso en pocos meses nos mudamos definitivamente a mi pueblo. Y hemos tenido que renunciar a muchas cosas, como por ejemplo a amigos, para poder estar cerca de la tribu, pero ha merecido la pena.

¿Por qué nuestra tribu sigue existiendo y funciona? Yo creo que tiene mucho que ver con el tipo de familia que somos. Mi madre tiene 3 hermanos y, por desgracia, perdieron a mis abuelos demasiado pronto; de hecho, yo no conocí a ninguno de los dos. Esto hizo que mi madre y sus hermanos estuvieran y estén muy unidos, y que con ellos también lo estemos los primos. Tenemos una relación buenísima y contacto prácticamente diario aunque cada uno viva en un sitio.

Por parte de mi padre, es hijo único y hemos vivido siempre en el pueblo de mis abuelos paternos, a 200 metros de ellos. Mi hermano y yo nos hemos criado allí, ya que ellos fueron, junto con los hermanos de mi madre, la tribu de mis padres. Lo que peor llevo es no poder contar con mis abuelos como tribu. Mi abuelo murió hace 16 años, pero mi abuela nos dejó mes y medio antes de que naciera mi hijo y, como sabéis, fue un golpe durísimo.

No me queda más que dar las gracias por poder contar con una gran tribu.

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