Hasta el coño

Ya durante el embarazo empiezan los comentarios impertinentes. Estos siguen con el tipo de parto que tienes o dejas de tener. Y se agravan con el día a día en familia. Parece que todos saben más que tú y, sobre todo, que todo lo que haces está mal. Por desgracia, creo que sabéis de qué hablo.

Este post es consecuencia de una comida con una pareja de amigos que criticaron, punto por punto, todas las elecciones de crianza que hemos hecho. Que sí, que yo también he comentado cosas sobre la crianza de otros padres porque no coincidía con ellos. Pero jamás los he cuestionado o criticado a la cara, si he dicho algo ha sido en la más absoluta intimidad de mi pareja. Y no lo he hecho porque los padres eligen cómo criar a sus hijos y yo no soy nadie para meterme donde no me llaman.

Y claro que mi marido y yo contestamos cuando se meten con nuestra forma de criar. Lo hacemos, en general, sin alteratnos, intentando explicar las cosas y con algunos comentarios irónicos, cínicos o sarcásticos dependiendo del comentario en cuestión. Pero esto es como todo: al final uno se cansa de escuchar opiniones, consejos y críticas que no ha pedido. 

Y en ese punto estoy yo: hasta el coño. Hasta el coño de que la gente diga en voz alta que el niño se va a atragantar si hacemos BLW. Hasta el coño de oír que no puede dormir toda la vida encima de mí ni en mi cama. Hasta el coño de que me digan que portear a mi niño es de modernas. Hasta el coño de que comenten que si no usa chupete es porque nosotros no queremos (porque lo podemos obligar, claro). Hasta el coño del “llorar ensancha los pulmones”. Hasta el coño de que nos digan que no podemos cogerlo tanto en brazos. Hasta el coño de que critiquen que atendamos al bebé antes de que llore. Hasta el coño del “siempre lo tienes enganchado a la teta”, con mi variante favorita “antes de que llore le estás enchufando la teta”. Hasta el coño de que me digan que le dé algún biberón. Hasta el coño de aguantar que me pregunten si pienso volver a trabajar. Hasta el coño de escuchar que nuestra meternidad/paternidad es exagerada.
Pero cuando miro a mi niño y veo lo feliz que es se me pasa todo y lo único que siento por esta gente es pena. Pena, sí, y es que me da la impresión que lo único que tienen es envidia. Así que voy a disfrutar de mi familia de exagerados. Espero que paséis una buena tarde. 😉

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10 thoughts on “Hasta el coño

  1. La gente opina de todo, es cierto, deberíamos respetar todas las formas de crianza sean cuales sean. Por otro lado también pienso, que desde el respeto se pueden llegar a dar consejos que tú como madre puedes coger o no. Porque igual la experiencia vivida de una amiga puede ayudarnos. Eso sí, tú das tu opinión y no vale insistir, simplemente cuentas tus experiencia. Paciencia.

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  2. Jo també estic fins al cony de que opinin sobre com criem al nostre fill. La gent es deu pensar que ho fan per ajudar això d’opinar tant i dir la seva, però la veritat és que moltes vegades només generen malestar i dubtes. A mi els comentaris que m’han molestat més són els de la família propera i això desgasta molt. Si la del super opina, ni caso. Però si el comentari ve d’algú proper et molesta/trasbalsa més. Pesats!

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