Boca-mano-pie

En esta casa parece que lo que más nos gustan son los virus exantemáticos. En 14 meses ya han pasado dos por aquí. Se ve que la piel casi transparente de mi pequeño les atrae. Sí, me lo tomo a risa porque no me queda otra. Bueno, y porque ya me he cansado de preguntar: “¿No se le quedarán marcas, verdad?”. Que después lo piensas y dices: oye, que todo fueran un par de marcas en la cara, pero en ese momento al menos yo me agobio mucho. Sí, sé que es algo estético, pero veo a mi niño tan puro, tan inmaculado, que una mancha resaltaría mucho. 

Primero llegó el exantema súbito o roséola. En principio en cuatro o cinco días tenía que desaparecer. Pues no, oye, aquí lo tuvimos tres largar semanas. Tres. Y no en poca cantidad, que el niño tenía la cara hecha un cristo, pobre. Eso sí, ni se rascaba ni se quejó ni nada de nada. Él lucía su mejor sonrisa rodeada de manchas rojas.

Y ahora estamos pasando el boca-mano-pie. Un nombre delicioso, ¿verdad? Es eso que lo oyes y dices: ojalá lo pase mi hijo, que seguro que le gusta y es una experiencia inolvidable. Y sí, es nolvidable, pero más para los padres que para los niños, creo yo. 

El martes pasado empezó con febrícula y el miércoles tuvo fiebre alta hasta antes de dormir. Incluso con casi 39 estaba de buen humor. Era darle el paracetamol, bajarle enseguida la fiebre y como si nada. Me recordó mucho al patrón del exantema súbito, ya que fue exactamente igual. En este caso, el día de la fiebre también le salió como un grano debajo del labio, aunque no le dimos importancia hasta que el jueves fuimos a la pediatra. Nos preguntó un par de cosas y nuestras respuestas fueron: febrícula, fiebre, moqueo existente pero no importante, inapetencia tanto de teta como de sólidos, un granito en la barbilla. Enseguida dijo que había brote de boca-mano-pie y que si tenía más granos, ampollas o llagas en manos o pies. Le dijomos que no porque no le habíamos visto nada. Pero sí, tenía dos granitos en los dedos.

Salimos de allí con un diagnóstico de un posible boca-mano-pie. He de reconocer que no me fiaba yo mucho de su diagnóstico, las cosas como son. Pero, a diferencia de otras veces, tenía razón. Poco a poco le aparecieron más granos, ampollas y llagas. Por suerte, parece que no le ha dado muy fuerte: un par de ampollas en la cara, una llaga en la lengua, 4 o 5 ampollas en las rodillas, un par de ampollas y 4 o 5 llagas en los dedos de las manos, una ampolla en la planta del pie (en el dedo meñique) y granitos en la zona peribucal, en la zona genital y por las piernas y pies.

Estuvo día y medio sin apenas mamar. Se le han reventado las ampollas y aún tiene una llaga que le cubre la parte de abajo del dedo meñique del pie. Pero no se ha quejado ni una sola vez. De hecho, le he estado poniendo Cristalmina en los dedos y las rodillas y no sólo no se ha quejado, sino que ha pedido más. 😅 Eso sí, hemos pasado unas noches muuuuy malas, aunque ahora le encuentro relación con la toma de paracetamol. Fue dejar de darle y volver a la normalidad sin despertares nocturnos llorando desesperado. Casualidad o no, así fue.

También es verdad que, tras ver imágenes en internet, me he dado cuenta de que el boca-mano-pie ha pasado por casa de forma leve, a diferencia de lo que pasó con la roséola, que se cebó con mi pequeño.

¿Vuestros hijos han pasado algún virus exantemático?

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2 thoughts on “Boca-mano-pie

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